UNA BODA EN SU SALÓN.

Ellos tenían muy claro que su boda iba a ser diferente y no iba a haber ceremonia, ni iba a ser una boda al uso.
Además su casa estaba en obras y no sabían si iban a terminar a tiempo para la boda, así que cuantos menos líos mejor.
Por eso se iban a vestir juntos en la misma casa, y el día iba a transcurrir sin muchos protocolos, ni formalismos.

Recuerdo a Mar decirme en la primera reunión: - Luego nos vamos juntos en taxi al lugar del banquete y allí cenamos, disfrutamos y montamos una juerga. Por lo tanto Puy, tú sólo con que vengas a los preparativos en casa y luego la celebración, será suficiente.

Así que cuando llegué a su casa (en obras, si… pero una maravilla arquitectónica, decorada con un gusto increíble y llena de luz y armonía) todo iba según lo previsto.
Empiezo con mis fotos tranquilamente y me lo estaba tomando todo con mucha calma hasta que Joan me coge de un brazo y me dice: - Tienes que meter prisa a Mar para que se vista porque van a venir todos nuestros amigos a casa de sorpresa…
Y yo… - Ahhhhhh qué guay! (Me encantan las sorpresas!)

Así que intenté hacerle caso y persuadir a la novia para darnos prisa. Mar, no entendía nada…
Me encantó ver al novio ayudando a quitar la funda del vestido de novia. Hay imágenes que no se dan mucho, y a mí, todo lo diferente… me atrapa!

Entonces, llegaron los amigos. En silencio iban pasando todos a la cocina… Estamos hablando de unas 15 personas, no os penséis que eran 3 ó 4… Y allí todos aguantando los nervios y la risa esperando a que Mar se vistiera.

Ella… se puso su Cortana que le quedaba como un guante, sandalias de tiras y los pendientes de oro que ella misma había diseñado.
Era la elegancia en persona.

Y finalmente… Tachánnnnnnnn! Sorpresaaaaa!!!!
Se quedó de piedra. Y se emocionó muchísimo. Yo también.
A todo esto veo cómo empiezan a colocarse todos en círculo, y yo pensando.. que está pasando? Así que viene Joan (de nuevo) y me dice:
-Ah, por cierto, que es que nos van a hacer una ceremonia… no te lo había dicho?
Y yo:
- Yuhuuuuuuuu!!!

Así que Mar que no quería para nada una boda común, de repente se planta con un ramo en la mano, dos maestros de ceremonias, y todos sus amigos participando en lo que fue una verdadera Boda en el salón de su casa.
De las cosas más geniales que he vivido.
De verdad, qué pasada…

Además sus amigos se lo curraron de verdad y la ceremonia fue súper divertida, emotiva…
Y hubo, cómo no, intercambio de alianzas y firma de los novios y testigos!
En ésta ocasión, el arroz y pétalos se los tiraron en el portal de su casa. Qué maravilla!

Y rápidamente Joan se dispuso a llamar un taxi, pero…
Pero…
Pero…
Tenemos un problema con los taxis en ésta ciudad y en pleno verano. Eso es así.
Así que no nos quedó más remedio que salir corriendo a buscar uno porque al final, con tanta sorpresa, íbamos a llegar tarde al cocktail!
Y eso hicimos.
Corre que te corre por toda la ciudad en busca del maldito taxi. Y yo mientras tanto, por supuesto, disfrutando de una situación tan rocambolesca, inusual y tannnnnn fotografiable!
Recuerdo perfectamente que el taxista nos contó de camino que en realidad ya había terminado su jornada, pero que al ver a los chicos vestidos de novios, le dio no sé qué no recogerlos… Menos mal!
Gracias a ese taxista tan majo llegamos al Mhares (lugar del banquete) justo a tiempo para disfrutar de uno de los atardeceres más bonitos de la isla.
Todos los invitados ya estaban allí, y Paco Colombás animaba el cotarro cómo siempre hace con la mejor música posible.
El resto transcurrió con toda la normalidad que podría transcurrir después de un comienzo de jornada tan apoteósico!
Cenaron, gritaron “vivan los novios”, bebieron y bailaron en uno de los escenarios más bonitos de Mallorca y rodeados de toda la gente que les quiere.
Queridos Mar y Joan: gracias por dejarme participar en la no boda más boda, y en uno de los días más geniales que he vivido nunca.

Es para mí un placer contar vuestra historia.

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